La IA comoditiza tus decisiones
Cuanto más le preguntas, más te pareces a tu competencia
Cada vez conozco a más empresarios que consultan una IA antes de tomar una decisión (importante o no), y eso les está haciendo perder el tiempo y la ventaja.
Hace unos meses, en una de las comidas del Fòrum Creix®, Kai Torrella, de Gesinter, nos recordó que en la fiebre del oro los que se hicieron ricos fueron los que vendían picos y palas. El resto se pasó años cavando, sintiéndose productivo, a la espera de un oro que pocos encontraron. Muchos empresarios hacen hoy lo mismo con la IA: preguntan, reformulan, vuelven a preguntar... y creen que avanzan.
Si tú y tu competidor preguntáis lo mismo a ChatGPT o Claude, lo más probable es que obtengáis una respuesta parecida, que os mantendrá en un empate indefinido, comoditizando ya no solo los productos sino la decisión estratégica. La respuesta que te dará la IA, por muy atractiva que parezca, no deja de ser fruto de un corpus de conocimiento (interno y externo). Por eso, incluso cuando intenta ser contraintuitiva, no lo consigue, y acaba proponiéndote o bien lo que podrás aceptar o bien lo que también propone a vuestros competidores. Vendría a ser como el algoritmo de Spotify o de YouTube, que puede hacer que escuches o mires siempre el mismo tipo de contenido.
Por eso, ante el auge de la IA, hay dos caminos que hay que seguir en paralelo a la dirección de la empresa:
- El uso masivo en la producción. El primero es abrazarla y promover su uso en todos los procesos productivos que haga falta. Un agente IA que busca hotel para un fin de semana (llamando a hoteles, negociando precios y pagando la reserva) puede sin duda encargarse de la recepción, contabilización, pago y archivo de las facturas que recibís en la empresa. Piénsalo: ¿qué más podrías hacerle hacer a la IA si todo fuera posible?
- El uso limitado en la dirección. Limita la entrada de la IA en la toma de decisiones de la empresa, y dedícala a hacerle la pregunta que nadie más le hace, y que no puedes hacer a nadie más que a ti mismo. Llevamos años oyendo que lo importante de la IA es la pregunta, y no la respuesta, pero pocos empresarios dedican el rato necesario a pensarla, porque no les hace sentir productivos. Y por eso acaban haciendo la misma pregunta que los demás, igualándose en lugar de adelantarse.
Por ejemplo, hay empresarios que siguen debatiendo con una máquina qué deberían estar haciendo para vender más, mientras que otros ya saben que tienen que salir a vender, ganar rentabilidad o mejorar la producción. Los primeros han obtenido un documento de 20 páginas acompañado de una infografía, que explica lo que los segundos ya están aplicando, haciendo trabajar a la máquina donde es más eficaz y eficiente.
Es la diferencia entre usar la IA para no quedarse atrás y usarla para adelantarse.
La ventaja nunca fue usar la IA, sino en las decisiones que la IA no puede tomar por ti.
© Oriol López Villena 2026