La lealtad no es liderazgo

Ascender a los de siempre parece justo. Hasta que todo vuelve a pasar por ti.

La lealtad no es liderazgo
Photo by Yi Liu on Unsplash

Cuando, hace unos años, contactó conmigo, Miquel dirigía una empresa industrial que facturaba cerca de 10 millones de euros y que empezaba a sufrir los males de haber crecido muy rápido, porque solo cinco años antes rondaba los 3 millones. El síntoma era claro: todo pasaba por él, a pesar de que había ascendido a los de siempre (el jefe de producción, el contable y el mejor comercial) a los cargos de Director de Operaciones, Director Financiero y Director Comercial. Todos ellos grandes profesionales y con muchas ganas de servir.

El problema es que les pedía decisiones para las que no estaban preparados, así que todo lo importante volvía a él; y, como la empresa había triplicado su volumen, eso significaba mucho más trabajo que antes. ¿El resultado? Se convirtió en el cuello de botella de su propia empresa, seguir creciendo se le hacía imposible y mantenerse le costaba la vida.

Además, veía cómo colegas del sector crecían más rápido que ellos mientras vivían vidas más tranquilas, y eso le frustraba todavía más, porque él había hecho lo que tocaba: pagar la lealtad con más responsabilidad.

Solo había una diferencia: esas empresas que empezaban a ponerse por delante de la suya habían contratado directivos de verdad y, mientras en su empresa solo él tomaba las decisiones importantes, en la competencia había varias personas haciéndolo, acelerando el ritmo a un nivel al que él no llegaba. Solo tenía que romper el cuello de botella y convertirse en una empresa que decidiera sola gracias a personas que realmente saben tomar decisiones importantes, y aceptan el riesgo y la responsabilidad que conllevan.

Es fácil decirlo, pero difícil hacerlo, ¿verdad?

Las personas que te han traído hasta aquí no siempre son las que te llevarán adonde quieres ir. Más bien suele ser al revés.

¿Quieres premiar a un buen contable ascendiéndolo a director financiero? Piensa antes qué quieres de un director financiero y evalúa, solo o con él, si esa persona puede llegar a serlo y qué le haría falta para conseguirlo. No niego el ascenso, pero sí que sea automático o merecido por haber estado ahí antes.

Miquel formó al contable para convertirlo en un buen director financiero, y este ha ido respondiendo. En cuanto a operaciones, fichó a uno nuevo y, afortunadamente, el jefe de producción lo aceptó (no sin refunfuñar). Pero no siempre todo acaba bien. Cuando quiso hacer lo mismo con el director comercial, este decidió que no quería volver a ser comercial y se marchó.

El resultado de hacer las cosas bien ya lo conocemos, pero conviene recordarlo: la empresa deja de pasar por ti. Las decisiones importantes se toman sin esperarte, porque tienes gente que decide, no solo que ejecuta. Recuperas la cabeza y el tiempo para lo que solo tú puedes hacer, y la empresa crece al ritmo que tú, sin querer, frenabas. En resumen, dejas de ser el hombre orquesta y pasas a dirigir una empresa que ya no depende de ti para moverse.

¿Cuántas de las decisiones importantes de esta semana se habrían tomado si tú no estuvieras?

© Oriol López Villena 2026

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Oriol López Villena

L’Oriol López Villena assessora els empresaris per a desenvolupar estratègies de creixement pels seus negocis i convertir-se en socis estratègics dels seus clients, afegint, venent i entregant més valor, de manera que esdevinguin clients de per vida.

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