O tomas las decisiones o te las toman

El coste más alto de la empresa nunca aparece en la cuenta de resultados.

O tomas las decisiones o te las toman
Photo by Jens Lelie on Unsplash

Tengo un cliente mediano del sector de la distribución que tiene que decidir si compra o no una empresa competidora. Otro del retail que tiene que decidir si crea un equipo directivo. Y un tercero que se plantea subir precios de manera generalizada. Todas son decisiones complejas, que tienen consecuencias no solo dependiendo de si se toman o no, sino también en función de la dirección en que se tomen.

No es lo mismo comprar una empresa que no comprarla. Igual que no es lo mismo si compras una empresa que te aporta una expansión de mercado que si compras una que te da más capacidad. Tampoco es sencillo crear un equipo directivo en una empresa que ya factura 12 millones de euros y que durante demasiado tiempo ha dependido de una sola persona: ¿hace falta equipo directivo?, ¿qué posiciones son prioritarias?, ¿qué perfiles contratamos? Del mismo modo que subir precios tiene un impacto directo en la cuenta de resultados, pero también aflora el riesgo de pérdida de clientes que, si bien puede ser sano, no deja de dar respeto, ¿verdad?

Volvamos a empezar. El de la distribución no tiene que decidir si compra una empresa: tiene que decidir cómo deja de depender de un solo cliente, y comprarla es una de las vías. El del retail no tiene que decidir si crea un equipo directivo: tiene que decidir cómo rompe el cuello de botella que tiene en el director general y que está frenando los resultados. Y el tercero no tiene que decidir si sube precios: tiene que decidir cómo recupera la rentabilidad que está perdiendo. La opción encima de la mesa no cambia. Lo que cambia es qué estás decidiendo de verdad.

¿Y por qué frenamos la decisión?

Decidir es elegir un camino aceptando renuncias, y eso duele. A veces renunciamos a dinero, a tiempo y/o a seguridad. En todo caso, elegir un camino significa no elegir otro.

Aun así, sabemos que las decisiones son la base de la empresa, y no siempre se pueden tomar de la mejor manera. Pero, como un tiburón, que no puede dejar de moverse si no quiere dejar de respirar, las empresas tienen que tomar decisiones si no quieren quedarse a la deriva.

Por eso, a estas tres empresas que afrontan decisiones críticas para su crecimiento, les he transmitido el mismo mensaje: ¿cuál es el coste de no hacer nada?

A menudo se nos olvida, pero el coste más alto en una empresa es el de oportunidad.

Si no compras la empresa, tendrás que crecer orgánicamente para reducir la dependencia de un único cliente, y eso implica tiempo y dinero.

Si no creas (y empoderas) el equipo directivo seguirás sin ir al gimnasio, y la empresa no será escalable.

Y si no subes precios, seguirás perdiendo rentabilidad en un mercado cada vez más exigente.

Ninguno de estos tres empresarios tiene un problema de información. Los tres tienen los números, han hablado con el financiero, con el gestor, con alguien del consejo. Cada uno les ha dado su opinión y la decisión sigue siendo suya. Lo que les falta no es un análisis más: es un lugar donde ponerlo todo y decidir sin ruido.

Porque lo que no decides hoy se decide igualmente. Lo hará el mercado, el cliente que se va, el director general que se quema o el competidor que compra a otro. La diferencia es que entonces la decisión ya no será tuya.

© Oriol López Villena 2026

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Oriol López Villena

L’Oriol López Villena assessora els empresaris per a desenvolupar estratègies de creixement pels seus negocis i convertir-se en socis estratègics dels seus clients, afegint, venent i entregant més valor, de manera que esdevinguin clients de per vida.

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