¿Nadas en la pecera o en el mar?
Abre el mercado para crecer (y mejorar)
Empiezan a surgir voces que dicen que el mercado único europeo no se está implementando lo suficiente, y que si queremos competir con Estados Unidos o China necesitamos que los servicios, el capital y el trabajo circulen realmente de forma libre. Basta con observar algunos de los obstáculos que la propia Comisión Europea señala como los más perjudiciales (como las regulaciones divergentes de los servicios o las restricciones territoriales injustificadas en el suministro), o la constatación de Enrico Letta de que la fragmentación en 27 mercados financieros está llevando a muchas empresas a buscar oportunidades fuera de Europa. El problema es que los intereses estatales, hasta ahora, han primado sobre los intereses de los ciudadanos; pero parece que la realidad geopolítica que vivimos hará que Europa se mueva, definitivamente.
Esto significa que se abrirán nuevas necesidades en el mercado europeo, ya que el primer paso es detectar el problema y el segundo es abordarlo. Suelo decir que hay necesidades presentes, futuras y creadas. Esta es de las segundas.
Ante esta situación, las grandes empresas cotizadas se encontrarán atadas por regulaciones estatales que ellas mismas impulsan para protegerse, pero a las pymes les interesa una integración mayor porque, a pesar del riesgo que implica la competencia:
- No es peor que el riesgo de ser ignoradas en mercados domésticos más pequeños. Los peces grandes mandan menos en un lago más grande, mientras que los pequeños pasan más desapercibidos.
- Además, la competencia nos hace mejorar. Solo hay que fijarse en cómo han evolucionado las empresas que sobrevivieron a la entrada en el mercado común.
- Un mercado más amplio diversifica el riesgo y expande las oportunidades. Es lo que demuestran aquellas empresas que llevan años exportando la mayor parte de su producción.
- Por último, encontrar talento es más fácil en un entorno más grande, y solo hace falta tener una dirección clara y motivadora que atraiga al talento que fluye por Europa.
En realidad, el miedo a la competencia es miedo a crecer y perder el control; y eso puede entenderse. Pero una empresa no puede dirigirse desde el miedo, sino desde el propósito.
Por eso, ante la situación que se está abriendo ante nosotros, te hago dos preguntas: ¿Qué haces para vender en Europa? ¿Y para atraer talento europeo?
© Oriol López 2026