La IA sí sustituye personas (y menos mal)
Sobrarán recursos, faltarán ideas.
Cuando dirigía el despacho familiar vino una empresa de software de facturación en la nube, y me dijo que estaban ahí para ayudarnos a ser más eficientes. Yo le respondí que efectivamente, ayudarían a mejorar la eficiencia, pero a costa del asesor. Me lo negó, pero cuando vio que lo tenía claro, acabó admitiendo que, tarde o temprano, muchos clientes no necesitarían un asesor para la gestión contable y la presentación de impuestos. Era cierto.
Muchos asesores intentaron negar la evidencia, señalando los errores que en aquel momento cometía el software, pero al software de facturación se le unió un lector de facturas que contabilizaba los gastos automáticamente, y un software de conciliación bancaria que automatizaba los movimientos bancarios. El cambio fue acelerándose, y a día de hoy tienes softwares que hacen toda esta faena a golpe de clic y con una precisión que se acerca al 100% en muchas empresas.
Por eso, cuando veo que algunos defienden que la Inteligencia Artificial no sustituirá a las personas, me viene a la cabeza la situación de hace casi 15 años en mi despacho.
Si hay que decir que la IA sustituye personas se dice, y listos.
La entrada de la IA en varios sectores ya está provocando despidos masivos y una reducción de la contratación de júniors, y esto solo se acelerará a partir de ahora. Como con la entrada de la contabilidad automática, la tecnología no es perfecta, pero mejora cada día, y en muchos casos ya supera lo que hacen las personas.
¿Significa esto que el paro crecerá exponencialmente?
Piénsalo de otra manera: ¿cuántas veces te has encontrado en los últimos años diciendo que falta gente cualificada? ¿Y los empresarios con quienes hablas?
Con una demografía a la baja, como la que tenemos en todo el mundo, la IA no solo puede sustituir a las personas, sino que tiene que hacerlo, si queremos que nuestra empresa tenga el talento que debe tener, humano o no. En realidad, nos acercamos a una época en la que sobrarán recursos, y donde lo que se valorará serán las ideas: no se trata de saber si tendrás suficiente gente para hacer lo que quieres hacer, sino de pensar bien qué quieres conseguir. Y eso no es tan fácil.
Un empresario, que trabaja con dos agentes de IA a los que él supervisa el trabajo, compartía hace unas semanas en una mesa con otros empresarios, que se encontraba más saturado que nunca, porque los dos agentes le hacen más trabajo del que él puede llegar a abarcar. El cuello de botella ha subido: ya no falta capacidad para ejecutar, falta capacidad para decidir bien qué vale la pena hacer.
Te haré la pregunta que he hecho a mis clientes, y que aún ninguno me ha respondido: si tuvieras la posibilidad de contratar a una persona que hiciera el trabajo que tú quisieras correctamente, ¿qué le harías hacer?
© Oriol López Villena 2026