La mejor decisión de crisis se toma antes de la crisis.
No se trata de predecir el futuro. Se trata de tener una brújula cuando llega la tormenta.
Durante los últimos años, China ha estado acumulando materias primas para superar períodos convulsos y ser más resiliente ante la incertidumbre. Ahora, con la guerra en Irán ya en su tercera semana, esta acumulación la hará menos frágil ante el aumento del precio del petróleo y otras commodities, mientras otros países verán cómo su población y sus empresas sufren precios elevados que reducirán su productividad y riqueza a corto y medio plazo. De hecho, Donald Trump intentó convencer hace unos días al resto de miembros de la OTAN para que den apoyo económico y militar a la guerra iniciada, advirtiéndoles que Estados Unidos es independiente energéticamente y, por tanto, no sufre por el ascenso del precio del petróleo.
Geopolítica aparte, esta decisión de China y la posición de independencia energética de Estados Unidos muestran cómo el ahorro y la capacidad de mantenerse operativo en épocas como la que vivimos es fundamental en cualquier empresa y organización. Y por eso insisto tanto en el concepto de estrategia flexible, que bajo unos valores estables permita navegar en todo tipo de mares.
Dice Carl Richards que el riesgo es lo que queda después de haber pensado en todo, y llevamos ya unos años en fase de "pensar en todo" en las empresas (y en casa). La tesorería ociosa, el apalancamiento y el exceso de stock son conceptos pensados para períodos estables que hay que repensar en momentos de volatilidad que pueden dejarnos al descubierto en cualquier momento. Por eso las empresas de transporte deben tener reservas de combustible para superar el corto plazo y pensar en electrificar la flota a largo plazo; y las industrias "energívoras" deben negociar precios de la energía a corto plazo e invertir en renovables para abastecer la fábrica a largo plazo.
Y esto vale para todos los sectores. Piénsalo: ¿qué deberías haber tenido preparado en el último sacudón (COVID, choque logístico, invasión de Ucrania...)? ¿Qué deberías estar haciendo ahora mismo para prepararte para el próximo? El kit de emergencia, en la empresa, es una mirada flexible a largo plazo y mejores decisiones a corto plazo. A riesgo de equivocarse y tener que cambiar de opinión varias veces, pero siempre con el foco puesto en salir reforzado de cada nuevo embate. Por ejemplo, da igual que algunas empresas grandes o gobiernos estén dando marcha atrás con el teletrabajo. En un país donde los trenes no funcionan y la gasolina se encarece como lo está haciendo, el teletrabajo es una apuesta por la resiliencia. Del mismo modo, digan lo que digan políticos y medios de comunicación, la reducción del consumo y el aumento del ahorro es siempre una buena noticia. De hecho, es una de las herramientas que forman parte de mi libro 43 maneras de ganar más (y mejor) dinero en la empresa.
No olvides que el ahorro te hace libre y te permite invertir cuando es necesario.
Se trata de pensar diferente, como decía el eslogan de Apple. De ser contraintuitivo en tiempos en que la IA commoditiza el pensamiento.
© Oriol López Villena 2026