El Reactivista
Reaccionar de forma proactiva, tomar decisiones rápidas y resolver problemas con eficacia.
Cuando alguien me dice que el tenis es un deporte de pensar, siempre le digo que se equivoca. El tenis es un deporte intuitivo, no reflexivo. Si piensas, fallas. Y cualquiera que lo practique te lo confirmará. Imagínate la situación: te llega una pelota a 50-70 km/h en una pista de 20 metros. Menos de un segundo después del bote, ya la tienes encima. Y en ese instante ya tienes que saber qué harás con ella. Todo esto mientras corres hacia donde la ha enviado el rival. Lo dicho: intuición.
Pero la intuición es el reflejo de la estrategia, la experiencia y el aprendizaje acumulados a lo largo de los años. Por eso un tenista que juega tres veces por semana durante 10 años tomará mejores decisiones que uno que juega 2 veces por semana en períodos intermitentes, aunque ambos partan del mismo nivel.
En la empresa ocurre lo mismo. Recibimos constantemente "pelotas" que tenemos que devolver bien. Eso significa que consigan el efecto deseado y nos permitan ganar el punto. Puede ser tomar una decisión sobre el producto que vendemos, resolver un problema interno, tomar una decisión táctica o prepararnos para el futuro, por ejemplo. En todos los casos, a qué queremos jugar (planificar) y cómo reaccionamos a lo que nos pasa (decidir) es lo que nos hace ganar "partidos" en el día a día, y "campeonatos" a largo plazo.
El reactivista no es lo contrario del proactivista. Es su alter ego imprescindible. Porque en la empresa, como en el tenis, no puedes controlar todas las pelotas que te van a llegar. Pero sí puedes decidir cómo llegas a cada una de ellas: con los pies bien puestos o corriendo sin saber hacia dónde.
De hecho, los mejores tenistas no improvisan a ciegas. Preparan la improvisación: saben a qué quieren jugar, han entrenado miles de veces la misma situación y, cuando llega el momento, el cuerpo y la cabeza responden solos. Los mejores empresarios hacen exactamente lo mismo.
© Oriol López Villena 2026