La IA no se la juega
Si la IA se equivoca, ¿quién paga las consecuencias?
Hace unos días leíamos la noticia de que algunos modelos de IA ya se acercan al cerebro humano en lógica y sentido común, lo que nos devuelve a la pregunta de siempre: ¿qué haremos los humanos en el futuro?
Debatir qué trabajos desaparecerán con la IA es tan absurdo como inútil. Ya en 2013, dos profesores de Oxford predijeron el final de varias profesiones, y la mayoría siguen vivas, aunque reconvertidas gracias a la tecnología. Por eso, las amenazas de desaparición deben cogerse con pinzas, si no queremos caer en un sensacionalismo barato.
Es cierto que algunas profesiones desaparecerán, como tantas otras a lo largo de la historia, pero no será un fenómeno de “todo o nada”. La IA eliminará tareas concretas de muchas (por no decir todas) las profesiones, transformándolas más que destruyéndolas. Todos hacemos cosas que podría hacer otro. Una profesión solo muere cuando todas sus tareas son automatizables, y eso no es tan fácil, porque siempre quedan ámbitos profundamente humanos.
Lo pensaba al hablar con mis hijos hace unos días: uno ya universitario y el otro a punto de elegir bachillerato. Les dije: no sé si las máquinas podrán hacer algún día cualquier trabajo que soñéis ahora, pero sí sé que los últimos en caer serán los que exijan juicio y arriesgarse. Ahí debemos centrarnos si queremos que la reconversión que viene no nos deje fuera de juego.
Nassim Taleb lo resume bien: la mejor decisión es la que toma alguien que arriesga algo. Sería como decir: “no me digas dónde invertir tú; dime dónde has puesto tu dinero”. Así sabré si detrás de tus palabras hay hechos y consecuencias.
Con esta idea en mente, siempre planteo la misma pregunta cuando hablo con empresarios sobre IA: si la IA se equivoca, ¿quién paga las consecuencias? ¿Los programadores que la desarrollaron? ¿El proveedor energético? ¿El director general?
Como ves, la responsabilidad queda difusa, y ese es el verdadero problema de cómo estamos introduciendo la IA en las empresas, en medio de un cambio de paradigma que nos pilla distraídos y sin capacidad de frenar el ruido que nos rodea.
Los humanos que queramos abrazar la IA sin perder el propósito debemos centrarnos en la toma de decisiones, y por tanto en el juicio y el compromiso que conllevan. Son esos dos factores los que todavía nos hacen especiales ante clientes, jefes o la sociedad.
Tu 1%
Si quieres marcarte un objetivo de mejora profesional para este curso, céntrate en la toma de decisiones y en mejorar tu juicio.
© Oriol López 2025