No necesitas saberlo todo
El reto no es tener más información, sino elegir menos y mejor.
Jorge Luis Borges tiene un cuento breve titulado "Del rigor en la ciencia" que explica cómo un Imperio fue perfeccionando tanto el arte de la cartografía que llegaron a hacer un mapa a escala 1:1, que permitía mostrar todos los detalles del territorio, sin excepción. Era un mapa perfecto, pero inútil. En el cuento, las generaciones siguientes, más prácticas, lo fueron abandonando en el desierto, donde se fue deshaciendo a pedazos. Borges lo presenta como un ejemplo de cómo buscar el rigor absoluto en la confección de un mapa acaba siendo inútil para su propósito: guiar.
Hace unos días, reunido con un grupo de empresarios donde hablábamos de indicadores, e información empresarial, uno de ellos (propietario de una empresa de cerca de 8 millones de euros de facturación) nos mostró una hoja de cálculo con más de veinte pestañas, que seguía fielmente todo el funcionamiento del negocio, desde las ventas hasta las finanzas, pasando por todo el proceso productivo. Mientras muchos compañeros del grupo lo miraban admirados, uno de ellos hizo una pregunta que dejó a todos helados: ¿todo esto es para ti, o para tu equipo?
Esta pregunta decía mucho más de lo que parecía: un empresario de 8 millones no debería necesitar veinte pestañas para saber cómo va su negocio. Cuanto más arriba estás en la organización, menos datos necesitas encima de la mesa, no más. Si no, o estás haciendo el trabajo que debería hacer tu equipo, o lo estás duplicando. En ambos casos es:
- ineficiente, porque a ti no te pagan para tocar el violín y dirigir la orquesta; e
- ineficaz, porque tu trabajo no es controlar cada detalle, sino decidir con claridad. Y para decidir con claridad, necesitas poca información, bien elegida.
Recopilar todos los datos posibles no es rigor, es desorientación, y acaba como el cuento de Borges: con el mapa hecho jirones.
© Oriol López Villena 2026