No necesitas un plan
Tienes 50 acciones por hacer, pero solo 3 importan de verdad.
Hace unos años, el director general de una empresa mediana me contactó para pedirme ayuda con la definición de la estrategia. Después de preguntarle para qué la querían, envié una propuesta que abordaba el objetivo de la manera que yo consideraba más adecuada. No la aceptaron. Se decepcionaron porque mi trabajo no incluiría ningún plan estratégico, ni PowerPoint, ni informe con decenas de acciones a llevar a cabo. Vi claro que no hablábamos de lo mismo: ellos querían un plan y yo el objetivo que perseguía ese plan.
Meses después me llamaron y me pidieron una nueva propuesta. Tenían un gran plan estratégico con más de cincuenta acciones que nadie había puesto en marcha todavía. Les hice una nueva propuesta de asesoramiento para ayudar a la dirección a identificar las dos o tres prioridades reales para ese trimestre, y ponerse a trabajar en ellas. Una a una. Sin prisa, pero sin pausa.
Un cliente me dijo una vez que el valor que yo le aportaba era el mismo que el de un aparcacoches con un aparcamiento lleno de coches mal aparcados: alguien que los mueve hasta que cada uno está donde toca. Y a lo largo de los más de veinticinco años que llevo asesorando empresas, eso es exactamente el trabajo al que me he dedicado: ayudar a los líderes a sentar a la gente adecuada en la mesa y ponerlos a trabajar en dos cosas orientadas al crecimiento proactivo:
- Identificar los tres principales problemas que nuestros mejores clientes y trabajadores quieren resolver.
- Centrarse en lo que genere retorno real (ROI), y no en la última tendencia aprendida en un seminario, un libro o un vídeo de YouTube.
Casi nunca hace falta un plan. Solo saber dónde centrarse, y ponerse a ello.
Coge tu plan actual. Marca las tres prioridades reales. Si no sabes por dónde empezar, escríbeme. Hablamos.
© Oriol López Villena 2026