Hablar de dinero no es codicia
Querer ganar más no es pecado; es un requisito para tener futuro.
En casa, mi abuela siempre decía que de dinero no se hablaba con nadie, y de hecho era de esas señoras que iban a comprar regalos de Navidad con una bolsa del supermercado del revés, para que no se viera qué compraba ni dónde. El dinero, en una familia que vivió la guerra y la posguerra, era un tema tabú, algo que no se comentaba ni en la mesa ni con nadie.
Y ese poso, mucho más común en nuestro país de lo que pensamos, se ha ido trasladando con los años a la empresa. Hoy encuentras empresarios que solo hablan de querer más dinero cuando ya no tienen más remedio, si quieren que su empresa sobreviva. Llegan tarde.
Cada vez que me siento con un potencial cliente a hablar de su futuro, le pregunto lo mismo: ¿qué quieres conseguir? Y aunque cada vez son más, todavía veo pocos empresarios que tengan objetivos financieros tangibles. No porque no los quieran, sino porque culturalmente seguimos viendo a quien quiere ganar más como alguien codicioso. Todavía hay quien, cuando dice que es ambicioso, remarca que lo es “en el buen sentido de la palabra”.
Hace unos días, en la reunión estratégica anual con el equipo directivo de un cliente, volví a preguntar qué querían conseguir el año siguiente e insistí en si había algún objetivo financiero. La primera respuesta fue que no buscaban más dinero, pero al ver los objetivos que se habían marcado, todos exigían un aumento drástico del beneficio y de la tesorería. Cuando se lo señalé, lo reconocieron, pero con la vergüenza de quien siente que desea “algo malo”. Como decíamos la semana pasada, el problema és que si no reconoces el objetivo y no lo transmites al equipo, jamás tendréis el foco necesario para alcanzarlo.
El gurú empresarial Peter Drucker decía que “aunque el dinero no es el propósito de un negocio, sí es la prueba de su validez”. Pero muchos empresarios han asimilado propósito con objetivo, y no es lo mismo. El propósito es el valor que aportas a tu cliente, mientras que el objetivo es el destino al que quieres llegar en un período determinado.
Es cierto que gran parte de lo que recibimos sobre este tema son estafas disfrazadas de “educación financiera”, vendidas por gurús de TikTok que prometen hacer dinero con métodos milagrosos. La realidad, sin embargo, es mucho más compleja, y autores como Morgan Housel, con La psicología del dinero, o Teodor de Mas, con El arte de hacer dinero, han tratado últimamente el tema de las finanzas personales de manera rigurosa y abierta.
Ahora toca hacer lo mismo en la empresa.
Tenemos que entender que querer ganar más dinero no es algo malo. Si la riqueza es el tiempo libre del que dispones, el dinero es el combustible que lo hace posible. Y del mismo modo que con un coche procuras no quedarte nunca sin gasolina, o lo eliges buscando la máxima autonomía, en la empresa debes trabajar para ganar cada vez más si quieres asegurar tu libertad futura.
Tu 1 %
Un negocio que crece es un negocio donde el beneficio aumenta año tras año. Pregúntate, pues, qué beneficio quieres lograr en los próximos doce o veinticuatro meses, y define las prioridades para alcanzarlo.
© Oriol López 2025