Por qué tu equipo cree que eres rico (y no lo eres)

Cómo la desinformación financiera hace que pierdas margen cada día.

Por qué tu equipo cree que eres rico (y no lo eres)
Photo by Mathieu Stern on Unsplash

Hace unos meses, en una empresa industrial con la que trabajo, descubrimos un problema tan sencillo como costoso: la percepción errónea de los números.

En una reunión con los responsables de producción, uno de ellos comentó:

“Hombre, con lo que cobramos por hora, ya vamos sobrados.”

El empresario se quedó callado un momento y luego respondió:

“Si realmente ganáramos un 50 % de margen, no estaría aquí: estaría en las Maldivas.”

La realidad era otra: los márgenes netos de aquella empresa rondaban el 10 % en los buenos años. Pero el equipo no lo sabía. Y ese malentendido le costaba dinero cada día.

Cuando un operario ve un presupuesto de 75 € por hora y cree que todo va a parar a la empresa, es lógico que no tenga prisa por acabar un trabajo, que deje la máquina encendida mientras desayuna o que piense que “por cuatro tornillos” no pasa nada.

No es mala fe, es ignorancia económica.

Pero cada minuto perdido, cada material desperdiciado, cada descuento comercial mal concedido, sale directamente de un margen que ya es delgado. Y, como resultado, el empresario acaba pensando que falta implicación, cuando en realidad falta contexto.

Es como un empresario con el que trabajé que fabricaba piezas muy pequeñas, y que tenía un cartel junto a cada máquina con el coste de cada pieza que caía al suelo. Diez céntimos no son nada, pero si lo multiplicas por todas las piezas que se pueden perder en un año, hablamos de mucho dinero.

El miedo de muchos empresarios es que compartir información financiera con los trabajadores genere malentendidos como el del ejemplo, pero la realidad es que no dar información los multiplica. Porque la información que acaba llegando a ciertas áreas de la empresa es reducida, sesgada y fuera de contexto.

Hasta que tu equipo no entienda lo ajustado que es realmente el margen del negocio, no podrá protegerlo.

Y para eso, no hace falta enseñarles el balance completo, sino hacerles partícipes del juego: cuánto cuesta producir, qué representa cada gasto y qué impacto tienen las pequeñas decisiones en el resultado final.

Eso aporta contexto y permite un mejor uso de los recursos.

Tú 1%

Haz la prueba: explica a tu equipo qué parte de lo que factura la empresa es realmente beneficio. No para reprochar nada, sino para concienciar.

Cuando entienden que cada minuto improductivo es un trozo de margen que se pierde, dejan de trabajar por horas y empiezan a trabajar por resultados.

© Oriol López 2025

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Oriol López Villena

Oriol López Villena asesora a los empresarios para desarrollar estrategias de crecimiento para sus negocios y convertirse en socios estratégicos de sus clientes, añadiendo, vendiendo y entregando más valor, de modo que se conviertan en clientes de por vida.

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